El martes por la noche, a escasos minutos del plazo impuesto por Donald Trump, EE.UU. e Irán firmaron un alto el fuego de dos semanas que incluye la reapertura del Estrecho de Ormuz. La reacción de los mercados fue inmediata y violenta: el crudo se desplomó, las bolsas asiáticas rebotaron con fuerza, y el riesgo geopolítico que había estado cotizando desde el 28 de febrero comenzó a desinflarse. Pero la cautela persiste.
Lo que ha Pasado
Estados Unidos e Irán acordaron una tregua de dos semanas mediada por Pakistán, cuyo primer ministro Shehbaz Sharif y el mariscal de campo Asim Munir ejercieron de interlocutores clave. El acuerdo incluye el paso seguro de buques por el Estrecho de Ormuz —por donde transita un quinto del petróleo mundial— mientras ambas partes negocian un acuerdo más permanente.
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