
La reciente decisión de SLB, anteriormente conocida como Schlumberger, de expandir sus operaciones en Rusia a pesar del conflicto en Ucrania y la retirada de sus principales competidores, plantea una serie de preguntas cruciales para los inversores globales. Mientras los gigantes de servicios petrolíferos como Baker Hughes y Halliburton optaron por vender sus negocios en Rusia, SLB ha tomado un camino distinto, que aunque controvertido, podría ofrecer una ventaja competitiva en el corto plazo.
Expansión en Territorio Hostil
SLB, con sede en Houston, ha incrementado sus operaciones en Rusia, firmando nuevos contratos y contratando a cientos de empleados desde la salida de sus rivales occidentales. Este movimiento, que puede interpretarse como una apuesta audaz en un entorno de alta incertidumbre, ha llevado a la empresa a firmar un contrato con el Instituto Ruso de Petróleo y Gas Vnigni, lo que indica su compromiso de permanecer en el país.
La contratación de más de 1,000 empleados en Rusia desde diciembre, en roles que van desde conductores hasta químicos y geólogos, subraya la escala de su expansión. Además, la empresa ha registrado nuevas marcas en Rusia, lo que sugiere que SLB está fortaleciendo su presencia en el mercado ruso a largo plazo.
Desafíos Regulatorios y Éticos
No obstante, esta expansión no está exenta de desafíos. SLB ha manifestado públicamente que no planea abandonar Rusia, pero en respuesta a las crecientes sanciones internacionales, anunció en julio de 2023 que detendría los envíos de productos y tecnología a Rusia desde sus instalaciones globales. Este movimiento parece haber tenido un impacto limitado, ya que las importaciones se desaceleraron, pero no cesaron inmediatamente.
Las importaciones de SLB desde China e India, que totalizaron $13 millones y $3 millones respectivamente, incluyen equipos que podrían estar sujetos a controles si se exportaran desde la UE. Esta estrategia de aprovisionamiento desde países que no aplican estos controles podría ser vista como una forma de eludir las restricciones internacionales, lo que aumenta el riesgo de escrutinio regulatorio.
Riesgos Geopolíticos y Financieros
Desde una perspectiva inversora, la decisión de SLB de continuar y expandir sus operaciones en Rusia podría ofrecer beneficios financieros sustanciales a corto plazo, dado que su competencia se ha retirado. Sin embargo, el costo a largo plazo podría ser significativo si las tensiones geopolíticas aumentan o si los marcos regulatorios cambian en respuesta a la presión internacional.
El trabajo de SLB en Rusia también ha atraído la atención de grupos de derechos humanos y del gobierno ucraniano, que argumentan que sus operaciones podrían estar contribuyendo al financiamiento del esfuerzo bélico del Kremlin. Este escrutinio ético se ha intensificado al ser incluida en la lista negra de «patrocinadores internacionales de la guerra» por la Agencia Nacional de Prevención de la Corrupción de Ucrania.
Conclusión
Para los inversores que siguen de cerca los movimientos de SLB, la pregunta clave es si la estrategia de la empresa en Rusia generará rendimientos que justifiquen los riesgos asociados. Mientras algunos podrían ver esta expansión como una oportunidad para capitalizar en un mercado menos competitivo, otros podrían considerar los riesgos éticos, regulatorios y de reputación como un impedimento significativo.
En un mundo donde las decisiones empresariales están cada vez más influidas por consideraciones geopolíticas y de responsabilidad social, la apuesta de SLB en Rusia será una prueba decisiva de hasta dónde las empresas están dispuestas a ir para proteger y expandir su cuota de mercado, incluso en los escenarios más desafiantes.
Para los inversores de WSV Research, este es un desarrollo que merece un seguimiento atento, dado que podría establecer precedentes importantes en la intersección de negocios globales y conflictos geopolíticos.


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