¿Existe realmente una manera simple y sistemática de superar al mercado? A lo largo de la historia, grandes inversores como Benjamin Graham, Warren Buffett o Peter Lynch han demostrado que es posible, pero siempre con estrategias que parecían demasiado complejas para el inversor común.
En 2005, Joel Greenblatt cambió las reglas del juego al publicar The Little Book That Beats the Market. Su propuesta fue directa: una fórmula sencilla que cualquiera puede aplicar en su vida cotidiana para invertir en acciones de calidad a buen precio.
Más tarde, en 2010, publicó The Little Book That Still Beats the Market, donde amplió y actualizó sus ideas, confirmando que los principios seguían vigentes.
Joel Greenblatt: un gestor poco convencional
Greenblatt no es un teórico cualquiera. Fundó Gotham Capital en 1985 con apenas 7 millones de dólares bajo gestión, muchos provenientes de amigos y familiares. En las siguientes dos décadas, Gotham obtuvo un rendimiento anualizado superior al 40%.
Además de gestor, Greenblatt es profesor en la Columbia Business School, la misma universidad donde enseñaron Benjamin Graham y Warren Buffett perfeccionó sus ideas. Lo que diferencia a Greenblatt es su capacidad para destilar conceptos complejos en ideas accesibles.
Su libro, escrito como si estuviera hablando con su hijo de 12 años, ha logrado lo que pocos textos financieros consiguen: acercar el value investing a millones de pequeños inversores.
La esencia de la Fórmula Mágica
La fórmula combina dos métricas fundamentales:
Rentabilidad sobre el Capital Invertido (ROIC): Mide la capacidad de una empresa para transformar el capital que utiliza en beneficios operativos. En otras palabras, indica cuán eficientemente convierte cada euro invertido en el negocio en ganancias reales, reflejando la calidad y la ventaja competitiva de la compañía.
ROIC = EBIT / (Capital de Trabajo Neto + Activos Fijos Neto)
- Cuanto más alto, mejor: significa que la empresa tiene ventajas competitivas y puede generar más dinero con menos recursos.
Rendimiento de los beneficios (Earnings Yield): Indica la rentabilidad que obtiene un inversor en relación con el precio total de la empresa (Enterprise Value). En otras palabras, muestra cuánto gana la compañía en EBIT por cada euro invertido en ella, permitiendo evaluar si la acción está cara o barata frente a sus beneficios operativos.
Earnings Yield = EBIT / Enterprise Value
- Cuanto más alto sea el earnings yield, más barata está la empresa.
La estrategia de Greenblatt consiste en:
- Ordenar las empresas según su ROIC (de mayor a menor).
- Ordenarlas también según su Earnings Yield (de mayor a menor).
- Sumar ambos rankings y seleccionar las mejores.
El resultado: Una lista de compañías rentables y baratas.
Ejemplo aplicado (hipotético)
Imagina que evaluamos cinco empresas:
| Empresa | ROIC | Ranking | Earnings Yield | Ranking | Total |
|---|---|---|---|---|---|
| A | 25% | 1 | 12% | 2 | 3 |
| B | 15% | 2 | 15% | 1 | 3 |
| C | 8% | 3 | 9% | 4 | 6 |
| D | 5% | 4 | 8% | 5 | 9 |
| E | 3% | 5 | 10% | 3 | 8 |
La Empresa A es la más rentable (ROIC más alto) y también barata, ocupando el primer puesto en ROIC y el segundo en EY.
La Empresa B no tiene un ROIC tan alto como A, pero compensa siendo la más barata del grupo (primer puesto en EY).
Ambas (A y B) empatan con una puntuación total de 3, lo que las convierte en las compañías más atractivas según la Fórmula Mágica.
Las demás (C, D y E) quedan rezagadas porque no destacan en ninguna de las dos dimensiones: o bien son menos rentables o bien están caras en relación con sus beneficios.
Este ejercicio muestra cómo la fórmula, de forma objetiva y sistemática, permite priorizar las mejores oportunidades de inversión combinando calidad y precio, sin dejarse llevar por intuiciones o emociones.
Resultados históricos
En su libro, Greenblatt mostró que, aplicando esta estrategia en el mercado estadounidense entre 1988 y 2004, los resultados fueron impresionantes:
- La Fórmula Mágica generó un retorno anual del 30,8%.
- El S&P 500 rindió solo un 12,4% en el mismo periodo.
Es cierto que la diferencia se redujo en estudios posteriores, pero la estrategia aún logra superar al mercado en horizontes largos.
Cómo aplicarlo en tu vida cotidiana
Greenblatt diseñó esta estrategia para que cualquier inversor pudiera aplicarla con disciplina:
- Define el universo de acciones: en EE.UU. solía excluir las muy pequeñas (menos de 50 millones USD de market cap) y las del sector financiero y utilities.
- Selecciona entre 20 y 30 acciones: compra las mejores según la fórmula.
- Invierte poco a poco: en lugar de comprar todo en un solo día, compra algunas cada mes para diversificar en el tiempo.
- Mantén cada acción un año: luego rebalancea tu cartera reemplazando por nuevas posiciones.
- Paciencia: habrá años en que quedes por debajo del mercado, pero a largo plazo la disciplina paga.
Críticas y limitaciones
Aunque poderosa, la fórmula no es infalible:
- Puede concentrar la cartera en sectores concretos (ejemplo: industriales o tecnológicas en un determinado ciclo).
- ROIC elevado no siempre implica ventaja competitiva duradera; puede deberse a circunstancias temporales.
- No considera factores cualitativos como la calidad del management, el entorno regulatorio o riesgos macroeconómicos.
- Requiere confianza y paciencia, ya que puede tener largos periodos de bajo rendimiento.
¿Sigue funcionando hoy?
Numerosos estudios posteriores, tanto académicos como de firmas de inversión, han confirmado que la estrategia funciona, pero con retornos más ajustados. No es la “piedra filosofal” de la inversión, pero sí una herramienta útil dentro de una estrategia de largo plazo.
Además, ha inspirado la creación de fondos cuantitativos y ETFs que utilizan criterios similares de selección.
Conclusión: la verdadera magia
La auténtica magia no está en la fórmula en sí, sino en que ofrece a cualquier inversor un marco simple, sistemático y disciplinado para invertir en valor.
Como dice Greenblatt en su libro:
“El secreto no es encontrar la fórmula mágica, sino tener la disciplina para seguirla.”
En un mundo donde las emociones y las noticias de corto plazo dominan el comportamiento de los inversores, la Fórmula Mágica recuerda lo esencial: comprar buenos negocios a precios atractivos y mantenerlos con paciencia.
Sin embargo, ningún modelo sustituye a la investigación profunda. La fórmula es un excelente filtro inicial, pero antes de invertir conviene analizar los estados financieros, la calidad del management, los riesgos del sector y el contexto macroeconómico. Solo combinando el método cuantitativo con un estudio cualitativo riguroso es posible tomar decisiones de inversión sólidas y sostenibles en el tiempo.


Deja una respuesta