El regreso de Donald Trump al panorama político global ha generado una serie de medidas que prometen sacudir los cimientos del comercio y la fiscalidad internacional. La decisión de su administración de ordenar represalias fiscales contra países que aplican gravámenes “extraterritoriales” a multinacionales estadounidenses no solo reabre antiguos conflictos, sino que establece las bases para un cambio sistemático en la política económica global.
La Batalla Fiscal: Las Multinacionales en el Punto de Mira
En una orden ejecutiva reciente, Trump ha dado un paso contundente al retirar el apoyo de Estados Unidos al acuerdo fiscal global de la OCDE. Este pacto, firmado en 2021, buscaba introducir un impuesto mínimo global del 15% a los beneficios de las mayores multinacionales, equilibrando así las recaudaciones fiscales entre los países. Sin embargo, Trump considera que estas medidas discriminan a las empresas estadounidenses, como gigantes tecnológicos del calibre de Apple y Alphabet (Google).
El memorando presidencial también insta a los funcionarios del Tesoro estadounidense a investigar normas fiscales extranjeras que puedan afectar desproporcionadamente a las empresas norteamericanas. Según Grant Wardell-Johnson de KPMG, la respuesta de Estados Unidos podría incluir medidas severas, como impuestos adicionales a empresas de propiedad extranjera que operan en territorio estadounidense. Esto marca una transición de un sistema fiscal multilateral a un enfoque unilateral, planteando nuevas tensiones en el ámbito internacional.
Una Guerra Fiscal que Amplía su Alcance
El objetivo de Trump no se limita a los regímenes fiscales internacionales; el expresidente ha ampliado la red de su “guerra económica” a nuevas áreas estratégicas. Como señala Allie Renison, exfuncionaria británica, esta medida no es solo una represalia fiscal, sino una manifestación del lema “América Primero” aplicado de forma más creativa y agresiva.
La orden también amenaza con sancionar a los firmantes del pacto fiscal, incluidos países clave como Reino Unido, Japón, Canadá y miembros de la UE. Según Alex Cobham de Tax Justice Network, esta estrategia podría paralizar el avance del acuerdo de la OCDE, dejando en el aire la cooperación global sobre fiscalidad.
Política Comercial: El Próximo Frente de Batalla
Mientras Trump desafía el ámbito fiscal, su estrategia comercial promete un impacto igual de profundo. Aunque evitó imponer aranceles el primer día de su segundo mandato, los mercados no tardarán en sentir las consecuencias de su renovado enfoque proteccionista.
Su memorando de política comercial, titulado «América Primero», busca identificar prácticas comerciales desleales y manipulación de divisas, revisando acuerdos con socios clave como China, Canadá y México. Trump ha reiterado su amenaza de imponer aranceles universales y gravámenes específicos a productos chinos, en parte como represalia por las exportaciones de fentanilo hacia América del Norte.
Las cadenas de suministro en América del Norte, especialmente en los sectores automotriz y manufacturero, ya están en alerta. Empresas que dependen de operaciones en Canadá y México podrían enfrentar interrupciones masivas si se cumplen las amenazas de revisar el acuerdo comercial USMCA.
Aranceles como Herramienta de Presión Política
Más allá de los fines económicos, Trump ha dejado claro que los aranceles serán una herramienta para alcanzar objetivos políticos. Ha vinculado la posible aplicación de gravámenes a bienes de la UE con la compra de petróleo y gas estadounidense, y ha condicionado los impuestos a China con un acuerdo sobre la propiedad de TikTok.
Este enfoque refleja un cambio radical en cómo Estados Unidos utiliza el comercio para ejercer influencia política. Según Kelly Ann Shaw, exasesora comercial de Trump, la administración está preparada para desplegar todas las herramientas comerciales y económicas disponibles en su cruzada proteccionista.
Impacto Global y Posibles Represalias
Las políticas de Trump han encendido alarmas no solo en los socios comerciales tradicionales de Estados Unidos, sino también dentro de la OCDE. El secretario general de la organización, Mathias Cormann, ha expresado su intención de trabajar con la administración estadounidense para buscar soluciones cooperativas que eviten la doble imposición y protejan las bases imponibles.
Sin embargo, los gobiernos extranjeros no están dispuestos a ceder terreno fácilmente. Canadá y México, en particular, ya han advertido que tomarán medidas de represalia si se les imponen aranceles, mientras que la UE ha indicado que analizará las implicaciones de las nuevas políticas fiscales y comerciales de Washington.
Conclusión: Un Nuevo Orden Económico
La estrategia de Trump marca el inicio de una era de mayor unilateralismo en las relaciones fiscales y comerciales internacionales. Al priorizar los intereses de las empresas y los trabajadores estadounidenses, el expresidente busca remodelar el sistema global en función de sus propios términos. Sin embargo, esta estrategia no está exenta de riesgos, ya que podría desencadenar represalias significativas y una fragmentación aún mayor en la cooperación global.
A medida que los países se preparan para enfrentar las medidas de Trump, el mundo observa cómo Estados Unidos redefine su papel en la economía global, con implicaciones profundas para el comercio, la fiscalidad y el equilibrio de poder en el siglo XXI.


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