Investment success is most certainly achieved by taking a long-term perspective.
With stock and bond indexes expected to earn single-digit returns over the next market cycle, a long-term portfolio should look very different than it has over the past 10 years.
It is suggested to make an active stock selection, or buy investment funds that do so, instead of using passive indexes. Diversify your portfolio, look for alternatives and, obviously, add fixed income.
The reality is that regardless of how you spread your portfolio across asset classes, it is worth noting that the market decline makes this a much more attractive starting point for investors looking to put their money to work.
Nine months of depressed returns have left many stock sectors considerably cheaper than they have been for years, while fixed income is providing significant income for the first time in nearly a decade and a half.
The S&P 500 gained 16% annually from the start of 2009 through the end of 2021. Technology and consumer discretionary sectors were up more than 20% annually during that period, while energy stocks returned 4% annually, financials 13% and industrials 14%.
Cash-generating investments are back in vogue for the next decade. Higher volatility adds greater uncertainty to future predictions, while higher interest rates mean that distant cash flows are worth less when discounted to the present, and securing financing is more expensive. That dynamic broadens the universe of potentially winning stocks to value-oriented sectors, and makes bonds a real alternative again.
Value stocks and companies that throw off the most cash with the highest shareholder returns are likely to be competitive. The S&P 500 remains overweighted to the winners of the last cycle; the average stock in the index could outperform the overall performance of the index, which is overwhelmingly influenced by its larger-cap components.
There will be opportunities for stock pickers in new innovative frontiers. Labor shortages and a potential shift in supply chains will spur investments in factories that rely more on robots and automation. Renewable energy generation will take share away from fossil fuels. Genomics, telehealth and Big Data will transform the way more people receive healthcare. Applications of artificial intelligence, predictive analytics, natural language processing, computer vision and more will become pervasive in businesses and industries.
Success will not only fall on the companies that manufacture the technology, but also on those that use it to be more productive, efficient and competitive.
The financial sector is already undergoing such a transition. Artificial intelligence will further reduce the time spent on labor-intensive tasks, reducing the need for back-office employees. More advanced mobile applications will mean fewer physical bank branches, reducing real estate expenses.
Healthcare will become paperless, agriculture will become increasingly automated, the ordering and delivery aspects of the restaurant business will become more digital. Further afield, the space economy, autonomous vehicles and advances in genetics have the potential to be transformative investments, although many companies linked to these areas remain private at present.
There are also several clear megatrends that will develop or accelerate over the next decade, but don’t forget that a good company is not a good investment if you pay too much for the stock.
ES
El éxito de la inversión se consigue con mayor seguridad si se adopta una perspectiva a largo plazo.
Con la previsión de que los índices de acciones y bonos obtengan rendimientos de un solo dígito en el próximo ciclo de mercado, una cartera a largo plazo debería tener un aspecto muy diferente al de los últimos 10 años.
Se sugiere realizar una selección activa de acciones, o comprar fondos inversión que lo hagan, en lugar de utilizar índices pasivos. Diversifique tu cartera, busque alternativas, y obviamente, añada renta fija.
La realidad es que, independientemente de cómo se reparta la cartera entre las distintas clases de activos, cabe destacar que la caída del mercado hace que este sea un punto de partida mucho más atractivo para los inversores que buscan poner a trabajar su dinero.
Nueve meses de rendimientos escasos han dejado a muchos sectores bursátiles considerablemente más baratos de lo que han sido durante años, mientras que la renta fija está proporcionando ingresos significativos por primera vez en casi una década y media.
El S&P 500 obtuvo un 16% anual desde el inicio de 2009 hasta el final de 2021. Los sectores tecnológicos y de consumo discrecional subieron más de un 20% anual durante ese periodo, mientras que los valores energéticos rindieron un 4% anual, los financieros un 13% y los industriales 14%.
Las inversiones generadoras de efectivo vuelven a estar de moda para la próxima década. La mayor volatilidad añade mayor incertidumbre a las predicciones futuras, mientras que los tipos de interés más altos significan que los flujos de caja lejanos valen menos cuando se descuentan al presente, y asegurar la financiación es más caro. Esa dinámica amplía el universo de acciones potencialmente ganadoras a los sectores orientados al valor, y hace que los bonos vuelvan a ser una alternativa real.
Las acciones de valor y las empresas que arrojan la mayor cantidad de efectivo con mayor rendimiento para el accionista probablemente sean competitivas. El S&P 500 sigue sobre ponderado a los ganadores del último ciclo; la acción media del índice podría superar el rendimiento general del índice, que está abrumadoramente influenciado por sus componentes de mayor capitalización.
Habrá oportunidades para los seleccionadores de acciones en nuevas fronteras innovadoras. La escasez de mano de obra y un posible cambio en las cadenas de suministro estimularán las inversiones en fábricas que dependen más de los robots y la automatización. La generación de energía renovable quitará cuota a los combustibles fósiles. La genómica, la telesalud y el Big Data transformarán la forma en que más personas reciben atención sanitaria. Las aplicaciones de la inteligencia artificial, el análisis predictivo, el procesamiento del lenguaje natural, la visión por ordenador y entre otros, se generalizarán en empresas y sectores.
El éxito no recaerá únicamente en las empresas que fabrican la tecnología, sino también en las que la utilizan para ser más productivas, eficientes y competitivas.
El sector financiero que ya está teniendo dicha transición. La inteligencia artificial reducirá más el tiempo dedicado a las tareas intensivas en mano de obra, reduciendo la necesidad de empleados de oficina. Las aplicaciones móviles más avanzadas supondrán menos sucursales bancarias físicas, lo que reducirá los gastos inmobiliarios.
La atención sanitaria se hará sin papel, la agricultura estará cada vez más automatizada, los aspectos de pedidos y entregas del negocio de la restauración serán más digitales. Más allá, la economía espacial, los vehículos autónomos y los avances en genética tienen el potencial de ser inversiones transformadoras, aunque muchas empresas vinculadas a estas áreas siguen siendo privadas en la actualidad.
También hay varias megatendencias claras que se desarrollarán o acelerarán durante la próxima década, pero no os olvidéis que una buena empresa no es una buena inversión si se paga demasiado por las acciones.
PT
O sucesso do investimento é alcançado com maior segurança se adotamos uma perspectiva de longo prazo.
Com a expectativa de que os índices de ações e títulos de dívida obtenham retornos de um dígito no próximo ciclo de mercado, uma carteira de longo prazo deve ter características diferentes em comparação com os últimos 10 anos.
Recomenda-se a escolha ativa de ações, ou comprar fundos de investimento que o façam, em vez de usar índices passivos. Diversifique sua carteira, procure por alternativas e, obviamente, acrescente renda fixa.
A realidade é que, independentemente de como você distribua sua carteira por classes de ativos, vale a pena notar que o declínio do mercado torna este um ponto de partida muito mais atraente para os investidores que procuram colocar seu dinheiro para trabalhar.
Nove meses de escassos retornos deixaram muitos setores de ações consideravelmente mais baratos do que foram durante anos, enquanto a renda fixa está proporcionando uma renda significativa pela primeira vez em quase uma década e meia.
O S&P 500 ganhou 16% por ano do início de 2009 até o final de 2021. Os setores de tecnologia e de consumo discricionário subiram mais de 20% ao ano durante esse período, enquanto as ações de energia retornaram 4% ao ano, as financeiras 13% e as industriais 14%.
Os investimentos que geram dinheiro estão de volta à moda para a próxima década. A maior volatilidade acrescenta maior incerteza às previsões futuras, enquanto taxas de juros mais altas significam que fluxos de caixa distantes valem menos quando descontados para o presente, e a garantia de financiamento é mais cara. Esta dinâmica amplia o universo de ações potencialmente vencedoras para setores orientados para o valor, e faz dos títulos uma alternativa real novamente.
As ações de valor e as empresas que rendem mais dinheiro com o maior retorno aos acionistas provavelmente serão competitivas. O S&P 500 segue com uma ponderação excessiva entre os vencedores do último ciclo; as ações médias do índice poderiam superar o desempenho geral do índice, sendo influenciado de forma esmagadora por seus componentes de maiores capitalizações.
Haverá oportunidades para selecionadores de ações em novas fronteiras inovadoras. A escassez de mão-de-obra e uma possível mudança nas cadeias de abastecimento, estimularão os investimentos em fábricas que dependem mais de robôs e automação. A geração de energia renovável tirará parte dos combustíveis fósseis. Genômica, telesaúde e Big Data transformarão a maneira como mais pessoas recebem cuidados de saúde. Aplicações de inteligência artificial, análise preditiva, processamento de linguagem natural, visão computacional e muito mais serão difundidas nas empresas e indústrias.
O sucesso não será apenas das empresas que fazem a tecnologia, mas também daquelas que a utilizam para se tornarem mais produtivas, eficientes e competitivas.
O setor financeiro já está passando por uma transição desse tipo. A inteligência artificial reduzirá ainda mais o tempo dedicado a tarefas de mão-de-obra intensiva, reduzindo a necessidade de funcionários de back-office. Aplicações móveis mais avançadas significarão menos agências bancárias físicas, reduzindo os custos imobiliários.
A atenção sanitária se fará sem papel, a agricultura se tornará cada vez mais automatizada, os aspectos de encomenda e entrega da restauração se tornarão mais digitais. Além disso, a economia espacial, os veículos autônomos e os avanços na genética têm potencial para serem investimentos transformadores, embora muitas empresas ligadas a essas áreas permaneçam privadas no momento.
Há também várias megatendências claras que se desenvolverão ou acelerarão na próxima década, mas não se esqueça que uma boa empresa não é um bom investimento se você pagar muito pelas ações.


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